Democracia participativa

Estamos todos sentados alrededor de la mesa, como siempre. Los chicos y yo. Aunque en la Coope tenemos una de esas de tablón largo disponible para nosotros, yo preferí comprarle al Viejo Aquiles, el hombre de Pasión por los Trastos (así bautizó a su patio de compraventa de cachivaches inútiles) una mesa redonda.

El Correntino Leiva puso el grito en el cielo cuando nos vio entrarla al galpón.

Le dije que la había pagado yo, que no usaba fondos “públicos” y otras cosas así, para que se quedara tranca y dejara de darme la lata con el tema de que mesas ya hay y tenemos que usar el dinero para cosas más urgentes y que para qué una redonda, que ocupan mucho espacio y son medio inútiles para todo porque encima no se pueden desmontar.

Y coronó con: “Está destartalada, no desmontada. Por eso la pudieron traer desarmada ustedes”.

Decía la verdad.

El Viejo Aquiles había separado el cuadro con las patas del tablón de machimbre de pino, ensamblado y sin lustre, apenas sujeto por algunas maderas de unión por debajo del tablerío mal encajado.

La patas parecían ramas flexibles, dobladas y sujetas con algunos clavos y muchos tientos que las envolvían para que no se separaran. Soportaban otras ramas que formaban el cuatro superior, donde iba asentado el tablón y a su vez, debajo de ese cuadro, había una especie de estante, una parrilla hecha con más ramas peladas y lijadas, para guardar cosas.

El Viejo Aquiles había ponderado la practicidad de ese “mueble extra” que significaba poder meter cosas debajo de la tabla de comer. “Como otro armarito”, dijo. Pese a que yo le dije que no la precisaba “para comer”, él me insistió en que las mesas redondas unen a la familia a la hora de comer y así el diálogo se extendió un rato sobre las bondades de los círculos y de las comidas.

A los chicos les di un ejemplo práctico de para qué sirven las escuelas técnicas. Te dotan de ingenio, capacidad manual, vocación por las herramientas, visión práctica y te transforman en uno de esos hombres que se cargan la casa al hombro y arreglan todo lo que pueden, porque saben de cada oficio un poco y para lo que no saben hacer, encuentran cómo darse maña y solucionarlo.

“Te ahorran mucha platita esa clase de hombres”, apuntaron las mujeres que estaban haciendo pan mientras nosotros nos dedicábamos a armar de nuevo la mesa, ahora de manera montable y desmontable, para no crear conflictos de intereses con otras mesas o con otros miembros de la Coope. 

“Y consiguen changuitas rápido, ahora que hay pocas fábricas”, apuntaron también las mujeres y agregaron que nuestra mesa no servía para amasar, porque la harina y la masa necesitan una superficie lisa y no eso, todo lleno de canaletas que depositan mugre entre las juntas de los machimbres.

Los chicos me empezaron a hacer bromas porque habíamos comprado una mesa que no le gustaba a nadie y a la que todo el mundo le encontraba algún defecto para sacarle mano.

Yo les dije a las mujeres que podía poner encima una placa de melamina si querían amasar también ahí y que se la hacíamos desmontable porque a mí me gustaba rústica, de madera, con las canaletas juntamugre y todos sus pocos beneficios.

La cosa es que pudimos, al final, armar una mesa decorosa, lijada, pincelada con Cetol, desmontable y a medida para reunir el taller de escritura, alrededor de ella.

Cuando el Chinito me preguntó por qué me había empecinado en una mesa redonda, le dije que era una mesa democrática, donde todos podían verse las caras, nadie presidía nada, se prestaba más para la conversación y el debate grupal y daba sensación de igualdad de posibilidades.

La Colorada, que estaba con él, se fue meneando la cabeza y murmurando: “Solamente al Santu se le puede ocurrir algo tan mambeado”.




Comentarios

  1. Hola Amigoooo!!!
    Muchas veces lo que más criticamos o le encontramos primero los defectos...tienen una buena explicación y una buena razón de SER.
    Un gran cariño para vos y un fuerte abrazo a la distancia!!!! 😊

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  2. Hola Unk!! Seguro. Yo por lo menos soy de los que no da puntada sin hilo, así que le encuentro a todo alguna utilidad real o probable, jajajajajaja.

    Otro cariñazo para vos y también un abrazo bien grande!!

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  3. Me ha parecido muy divertida esta entrada Simón, te veo ahí defendiendo la fea mesa y al viejo hablando de las bondades de ella, de las que todos los demá´s hubieran reído. Sí creo que esas mesas son menos prácticas pero resulta mejor estar en ellas y poder ver a todos.
    Abrazos amigo.

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    1. Hola, amigo!! Ya viene desde el Rey Arturo y su mesa redonda. Resulta que al final, soy un romántico de lo circular.
      Qué bueno verte, Gildardo.
      Un abrazo grande!!

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  4. Le has sacado, Simón, un partido literario enorme a esa mesa, no me sorprende por tu habilidad en esto de las escritura, pienso que es un buen epílogo ese que atribuye a la mesa delirios humanos, ya que la democracia es esa forma de gobierno que siempre encuentra aspectos mejorables, más o menos como ella que ha tenido que adaptarse a distintas necesidades y que cree con su alma de objeto que todos los hombres tienen los mismos derechos, distintas obligaciones.

    Muy bueno, Simón, un abrazo.

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    1. Hola, Francisco. Gracias por venir a leer a Distopías. Es verdad eso de atribuirle a la mesa ciertas condiciones. A mí me parece que facilita la comunicación eso de lo circular, cosa que muchas veces, en la vida brilla por su ausencia y el que está en una punta no escucha (o no quiere escuchar) al que está en la otra punta.
      Un abrazo grande.

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  5. Además, si hay chicos, no se clavan la punta en la crisma, ¿nocierto?

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    1. Hola, Fer. En eso no había pensado. Igual la mayoría de las mesas son rectangulares en la Coope. Esta, como yo, la va de oveja negra.
      Un abrazo grande!!

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  6. Hola Simón. Las mesas redondas tienen sus ventajas. Te ves en los ojos del que tienes enfrente.Puedes hacer un taller de escritura como decías o contar cuentos a los niños gesticulando.,o comer un pollo sabroso o montar una timba de cartas o rezar el rosario juntos Lo que uno le de por ahí.A mi.me gustan más las rectangulares de pino pero como prácticas las redondas. Ya echaba de menos tus escritos. Un abrazo

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    1. Hola Eli!! Las redondas son más románticas. Las otras me hacen acordar a mesa de asamblea. Igual, mientras sea una mesa que sirva a los fines, su belleza radica en eso.
      Un abrazo grande.

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  7. Desde luego le has sacado el jugo a esa mesa redonda, Simón. Desde luego la línea recta es ordenada, nítida, no admite dudas y solo admite una dirección. La curva, lo redondo, es imprevisible, no sabes por dónde empezar o terminar ni si avanzas o retrocedes, o ninguna de las dos cosas. Es más impredecible que la recta pero sin duda mucho más divertida. Excelente texto, Simón. Un abrazo!

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    1. Hola, David. Los círculos unen, facilitan, engloban. Los rectángulos es como si separaran. No sé, cosas que siento más que razonar.
      Un abrazo grande. Gracias por leer.

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  8. Yo voy por lo circular, sin duda alguna. El círculo es una forma perfecta, tersa, te abraza, envuelve. Y como dijiste es ideal para una comunicación directa, sin tener que estirar el cuello para verle la cara al de la otra punta cuando habla.
    Sos un geminiano lleno de recursos y hacés que todo sea una enseñanza para los chicos. Es una enorme virtud y me emociona tu dedicación.
    Un gran abrazo, Simón, ya te extrañaba.

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    1. Hola, amiga. Yo creo que si uno tiene vocación por lo que hace, siempre le encuentra la vuelta. Decía mi viejo que los símbolos mediante los que uno se expresa hablan de la edad de su alma.
      Como vos, yo soy de los círculos.
      Un abrazo grande, Mirella.

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  9. Muy bueno, Simón. Un texto casi filosófico que hace reflexionar de inmediato, al que lo lee, acerca del fondo a través de la forma. Me quedo pensando en que la mesa circular es el mejor lugar para que las personas se sienten a dirimir sus cuestiones. De alguna manera uno puede decir que todos están separados a la misma distancia de un centro común y eso suaviza las jerarquías. La voz de cualquiera tiene la misma posibilidad de ser escuchada por los demás. Es una disposición que acorta diferencias. Y, así, uno podría encontrar enorme cantidad de cualidades, y especular con que una mesa redonda soluciona todas las diferencias humanas. Sería magnífico. Pero más allá de ese juego de las formas debo decirte que tenés una creatividad y una imaginación envidiable para utilizar esa mesa y a partir de ahí articular una historia, una pieza literaria.
    Brillante, Simón. Un abrazo, amigo.
    Ariel

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    1. Hola, Ariel. Justamente lo que vos pensás sobre la mesa redonda es lo que yo pienso. Por eso me emperré en que la mesa fuera redonda. Es una forma de facilitar la unión, la proximidad y la igualdad. Creo que hay que darle mucho valor a los símbolos que uno elige cuando emprende tal o cual actividad y cómo se posiciona frente a ellos o con ellos. Los símbolos transmiten mucha carga que el inconsciente colectivo trae, así que en sociedades discontínuas, como es la de mi barrio, hay que intentar aproximar, sobre todo a los jóvenes, a la sensación de comunidad.
      Un abrazo grande!!

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  10. Esta vez gira tu contar en torno a una mesa redonda, algo destartalada y, sobre todo, igualitaria. Me ha gustado mucho mucho, yo creo que este texto habla de ti Simón, de tu forma de ver la vida.
    En la mesa también veo las mismas características que tiene Naiara, un poco o un mucho arañada, imperfecta y a mi parecer, humana (Nai y la mesa), no me extraña que hayas elegido a las dos entre otras muchas mujeres y entre otras muchas mesas.



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    1. Hola, Isabel! Justo es eso: mi forma de ver la vida. Eso me decía mi jefe anoche: "Tu mayor problema es tu forma de ver la vida". Y después agregaba: "Ya se te va a pasar. Se cura con los años".

      Un abrazo grande, amiga.

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  11. Me encanta esta mesa redonda, Simón, :) Y lo que simboliza, todavía más, como bien dices: es una mesa democrática, la conversación y el debate es lo más valioso que tenemos. Si expresamos y mostramos al resto nuestras necesidades y creencias como iguales, ¿qué puede fallar?
    Muy bonita entrada.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Irene!! Tal cual. Si perdemos la relación humana cara a cara y la oportunidad de ser uno de los que conforman el todo y ver sus otras partes, se pierde mucho.
      Hay tanto disgregado a nuestro alrededor que viene bien intentar acercar.

      Un abrazo grande.

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  12. Yo también soy fan de esta mesa redonda, Simón. Creo que las familias, los políticos, los profesores y alumnos se entendería mejor si se sentasen al rededor de ese círculo armonioso en el que pudiesen hablar frente a frente y en igualdad de condiciones. Que la mesa sea más fea o más bonita es lo de menos.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Hola, Sofi. Pensamos igual, amiga. Parece que somos varios los fans.
      Un abrazo grande y gracias por leerme.

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